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Innovar en la organización periodística: conexiones entre iniciativas

La estampa de las grandes redacciones, pobladas de mesas rebosantes de papeles y en las que los periodistas proponen sus temas a un categórico redactor jefe se desdibuja. La forma de trabajar de muchas iniciativas que han surgido en los últimos años es más virtual. A través del ordenador, la tableta o el teléfono móvil, con las herramientas apropiadas, se organizan las reuniones para distribuir las tareas y se crean los contenidos de forma colaborativa. Incluso la dirección en la toma de decisiones está virando hacia un flujo mucho más horizontal.

Aunque muchos de estos cambios son fruto de la reducción de personal y del descenso del presupuesto y de los recursos, otros factores, principalmente el incremento de la tecnología, influyen en la organización de las redacciones digitales creadas recientemente y en la transformación de las ya consolidadas. Tal y como se desprende de las conversaciones con los profesionales de diferentes medios e iniciativas periodísticas del panorama nacional, la forma de organizar los equipos se rige tanto por la reducción de costes como por la necesidad de flexibilizar las rutinas de trabajo y la toma de decisiones. De modo que la organización de las redacciones se encuentra íntimamente conectada con:

  • La innovación tecnológica

  • La redefinición de roles profesionales

  • La diversificación de contenidos

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Sin embargo, aunque se palpa la transformación, lo cierto es que el peso de la herencia de las estructuras tradicionales todavía resulta considerable, como reveló Pablo Boczkowski (2006) en su estudio sobre diferentes redacciones digitales. Según esta investigación, los proyectos web más innovadores implementaron una función editorial estructurada en torno a un enfoque menos tradicional, entendiendo al público como un conjunto de avezados productores de información, mientras que las redacciones online dependientes de sus homólogas impresas se limitaron a trasponer a la red “los modos del periódico impreso”.

En su investigación, Boczkowski insiste en que se desdibujan tanto las fronteras entre las organizaciones como las que separan a las organizaciones del público al cual se dirigen. Y de esta transformación surge el término Conexión comunitaria, que alude a un nuevo sistema de producción de contenidos informativos en los medios digitales que permite la existencia de múltiples flujos de información, tanto con la audiencia, como con otros medios.

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Son varios los casos en los que los nuevos medios interaccionan con otras iniciativas periodísticas nacionales e internacionales e incluso crean proyectos de forma conjunta, con más o menos continuidad. A continuación, se detallan algunos ejemplos destacados de colaboración entre iniciativas periodísticas:

  • En febrero de 2013, vio la luz el experimento editorial denominado Five, una selección de grandes y detallados artículos de cinco medios: Yorokobu, Diario Kafka, Naukas, Politikon, y Jot Down Magazine. Se trata de revistas que en aquel entonces eran “de reciente creación” y entendían el periodismo y la distribución de contenidos de una forma diferente a la visión tradicional de los medios convencionales.

  • El segundo ejemplo es el evento Ciencia Jot Down, que, desde 2014, continúa celebrándose en Sevilla. En este certamen colabora estrechamente desde su puesta en marcha la revista de divulgación científica Naukas. La idea surgió precisamente en una de las primeras concentraciones de fans de la divulgación científica organizada por la revista Naukas.

  • Continuando con Jot Down, desde julio de 2015 se ha unido a El País para publicar la nueva versión de la revista: Jot Down Smart, que se vende junto al diario el primer domingo de cada mes. La fusión también se extendió a lo digital, puesto que, desde septiembre, Jot Down publica diariamente dos artículos en la web de El País.

  • Un ejemplo de asociación entre medios de diferentes ámbitos geográficos lo encontramos en el caso de eldiario.es y The Guardian. Se trata de una relación que se fraguó en 2016, con el objetivo de alimentar la sección Internacional del nativo digital, donde incluyen contenidos del periódico anglosajón en español.

  • En septiembre de 2014, también es el diario.es quien acoge bajo su paraguas al programa Carne Cruda: la república independiente de la radio, con Javier Gallego a la cabeza. Sin duda logra una buena simbiosis, tanto por espíritu como porque ambos se basan en un modelo de negocio que apuesta por los socios y seguidores.

  • De nuevo eldiario.es destaca por incluir en algunas de sus secciones noticias publicadas tanto en blogs propios, como de otros proyectos asociados. Por ejemplo, contenidos de ámbito cultural, con JotDown, o de carácter económico tecnológico, con Hemerotek-Tecnoeconomía.

  • Un ejemplo más fundamentado en la diversificación del negocio es el que presenta la Fundación Civio, que ha organizado seminarios para periodistas de medios tradicionales, como es el caso de El Mundo y El País. Y estos seminarios también se dirigen a funcionarios públicos, tanto en Aragón como en la Administración General del Estado, con el objetivo de abordar la publicación de datos de una manera accesible, no solo para periodistas, sino también para ciudadanos en general.

  • En mayo de 2016, el portal Bluper, especializado en noticias sobre televisión, se unió a El Español. Y en agosto de ese mismo año se produjo la fusión entre El Español y La Crónica, una alianza que el propio medio describió como “un ambicioso proyecto de suma de contenidos, cruce de participaciones y colaboración mutua a favor de los lectores”.

Son solo algunas de las alianzas que han cuajado en los últimos años entre iniciativas periodísticas que, por motivos estratégicos, han decidido fusionarse o colaborar. Estas conexiones describen un interesante panorama, donde emerge un concepto de “competencia colaborativa” diferente al modelo tradicional.