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Adiós a 'Orgullo y Satisfacción': modelos de negocio en las publicaciones de humor político

El cierre de la publicación satírica Orgullo y Satisfacción, anunciado para diciembre de este mismo año, evidencia una vez más la importancia de conseguir un modelo de negocio estable para poner en marcha proyectos comunicativos. Ahora no solo cuenta la calidad de los contenidos que se producen, sino que resulta clave aportar un valor añadido único y suficiente al público, y ser capaz de diversificar las vías de ingresos.

Los creadores de Orgullo y Satisfacción habilitaron una sola vía de financiación: la venta electrónica de suscripciones y número sueltos. Lo hicieron así para evitar la dependencia y la presión editorial de socios financieros y anunciantes, como exponen los propios dibujantes en el anuncio del cierre. Con este método, consiguieron la prometedora cifra de 40.000 ejemplares vendidos en su primera edición, un número que atrajo un especial interés por el tema que trataba: la coronación de Felipe VI. También influyó en estos datos positivos la polémica por la censura de RBA sobre una portada de El Jueves crítica con la Casa Real, hecho que llevó a algunos dibujantes a abandonar la revista y fundar Orgullo y Satisfacción.

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Sin embargo, a largo plazo las suscripciones no fueron suficientes para mantener la revista. Según señala Albert Monteys en una entrevista para Playground, la iniciativa solo consiguió una base estable de 4.500 compradores al mes, muy lejos de la cifra de 12.000 suscriptores que se había marcado como límite para la viabilidad. El incómodo formato PDF empleado por la publicación y la periodicidad mensual, que hace que los chistes lleguen ya caducos a los lectores, impidieron retener una base de audiencia que no encontraba suficiente valor añadido en el proyecto. Además, los fundadores de la revista han manifestado que les resultaba difícil encargarse de todo el proceso de publicación, incluyendo el área de negocio y comercialización, ya que su objetivo siempre había sido la calidad de los dibujos.

A continuación, recopilamos los modelos de negocio de diversos medios españoles que trabajan con la sátira y el humor político:

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El Jueves

La publicación de humor gráfico El Jueves ha ido reinventándose durante sus 40 años de historia para poder sobrevivir en una industria complicada. A pesar de haberse visto inmerso en polémicas, como la autocensura de la portada destacada más arriba, “la revista que sale los miércoles” es toda una veterana en nuestro país, por lo que tiene una base importante de seguidores y una marca muy reconocible.

Como muchas iniciativas de este tipo, la revista tuvo un desembarco difícil en internet, durante el cual experimentó con diversas vías de ingreso. Una de ellas fue el modelo de contenidos freemium por el que “volcaban” viñetas de la revista impresa a la web, pero solo permitían su consumo completo a aquellos usuarios que se suscribieran.

En 2016, la web de El Jueves fue rediseñada casi por completo. Con las nuevas utilidades, se presta más atención al género de la sátira por medio de la sección “Las News” y se incluyen contenidos creados originalmente para internet, como tests de actualidad y humor político, y galerías de viñetas con cierto grado de interactividad. Un mayor grado de mordacidad en la política y la relevancia que adquiere el tema del sexo, que cuenta ahora con una pestaña propia en el menú superior, denotan una fuerte apuesta editorial por los intereses tradicionales de su audiencia.

Las vías de ingresos son la venta de ejemplares en papel, la suscripción a la edición digital para iOS y Android, y la publicidad display en la web.

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Revista Mongolia

Definida por el Ranking de Innovación Periodística 2014 como una de las iniciativas más innovadoras de España en el ámbito mediático, la Revista Mongolia bebe de la tradición de la sátira política más pura, con referentes como la francesa Le Canard Enchainé. Su producto principal es una revista mensual impresa y, a pesar de que sus editores le prestan una atención residual a su página web, su campo de batalla diario son las redes sociales.

El atractivo principal de Mongolia es su estilo comunicativo agresivo y su humor ofensivo hacia el poder y los poderosos en todos sus frentes (redes sociales, revista en papel y apariciones públicas). Más allá de los beneficios individuales que obtienen los socios y compradores, el valor añadido se asienta en la imagen de marca del medio como contrapoder. Pere Rusiñol, uno de los fundadores de la revista y profesor del Máster en Innovación en Periodismo, asegura que la publicación en papel es tan importante porque los lectores de Mongolia disfrutan exhibiendo bajo el brazo un producto tan “radical”.

Sus vías de ingresos son las suscripciones, la venta directa de ejemplares, la venta de merchandising propio a través de la página web y la organización de eventos, como las entrevistas a políticos o el musical de Mongolia.

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El Mundo Today

Se trata de un nativo digital satírico cuya principal plataforma de publicación es su página web, apoyada por las redes sociales. Publican noticias ficticias y disparatadas que caricaturizan el mundo para mostrar las aristas de patetismo presentes en la actualidad humana.

Desde su creación en 2009, la marca El Mundo Today ha ido ganando repercusión gracias a las polémicas generadas cuando los sujetos de sus noticias ficticias no han sabido encajar el carácter bromista de las publicaciones. Además, los medios de comunicación no satíricos se han llegado a hacer eco de informaciones ficticias publicadas por El Mundo Today. La dilución de las barreras entre realidad y ficción en Internet sitúan a proyectos de este corte en el centro del debate sobre las fake news (o bulos). El valor añadido de El Mundo Today reside en estas polémicas y en su humor casi filosófico.

Las vías de ingreso del proyecto se basan en la publicidad display en la web y en el patrocinio de contenidos. Sin embargo, la mayor rentabilidad proviene de la imagen de marca de la iniciativa. La popularidad conseguida permite a sus fundadores trabajar en otros medios, como los programas de radio La Ventana y Oh! My LOL de la Cadena SER. Hasta diciembre de este año también lo harán en Orgullo y Satisfacción.