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Carles A. Foguet, dircom de Jot Down: "Decidimos tomarnos muy en serio las cosas que la gente se debería tomar a broma y al revés"

Carles A. Foguet es director de comunicación del magazine cultural Jot Down. Es diplomado en Comunicación y Estrategia Política por el Institut de Ciències Polítiques i Socials (ICPS). El pasado 23 de octubre participó en una charla-coloquio en la Universidad Miguel Hernández de Elche. Allí explicó la clave del éxito de esta revista, caracterizada por ofrecer un periodismo reposado y de calidad, con artículos en profundidad y extensas entrevistas.

Pregunta. Jot Down surge en 2011 para satisfacer la necesidad de “hacer una revista que a ustedes mismos les gustara leer” porque nada de lo que había saciaba sus intereses. ¿Cuáles son esos intereses diferenciales que pretenden reflejar en la revista?

Respuesta. Es complicado responder a esa pregunta porque a pesar de que todos los que empezamos teníamos unos rasgos comunes vitales, como la edad o profesión, no éramos homogéneos en los intereses. Uno podía leer Don Balón, otro la Metal Hammer, unos compartían autores de referencia y otros un músico. Había zonas de superposición, pero no nos reunimos porque a todos nos gustaba una cosa en concreto y en común. Yo creo que Jot Down, antes y ahora, refleja esa diversidad de intereses: encuentras desde un artículo del sexo con pulpo, que durante mucho tiempo fue el artículo más leído de la casa, a un artículo sobre el heavy metal noruego… Al final es el reflejo de la pasión de cada uno lo que determina los intereses. Lo que está claro es que en ningún medio, y por razones obvias, podíamos encontrar todo eso a la vez. Empezamos a meterlo todo allí. Reinaba un cierto caos y al principio decíamos que no sabíamos si éramos amplios de mira o faltos de criterio. Es decir, como todo nos podía interesar, había espacio para publicarlo todo.

P. ¿Cómo definiría el estilo de Jot Down ?

R. Es peculiar porque en Jot Down hay varias personas que escriben. Existe una serie de criterios que conseguimos que compartan los contenidos, como que los textos tengan una cierta tendencia literaria o que no se vean limitados por el espacio. Pero la pasión y la identificación del autor también están presentes. Queremos gente que escriba sobre lo que le gusta, sobre lo que sabe o sobre lo que odia. No tenemos textos de encargo, ni un calendario editorial que nos marque lo que vamos a publicar. En realidad son condiciones que limitan muy poco el producto. Puede haber textos muy distintos en intención, longitud o en forma que cumplen a la vez estas condiciones. Además, hay una última temática: que nuestra concepción de la cultura es muy amplia, pero excluimos la prensa rosa y los chismorreos. No ha habido nunca ningún contenido de ese tipo, ni lo va a haber.

Una cosa que nos caracteriza, y fue una premisa fundacional, es la de tomarnos muy en serio las cosas que la gente se debería tomar a broma y al revés, desmitificar las cosas que la gente se debería tomar muy en serio. Era una revista que nacía para no caer en dos guetos que detectamos: uno era la alta cultura y que en este segmento solo se podía hablar de una manera muy determinada y sin bajarlo a un nivel más accesible. Pero también el otro extremo: una cierta cultura marginal que nadie se había tomado en serio y esto incluye desde el cómic a la música punk. Todo esto define la esencia ideológica de la revista, pero luego la creación del texto puede ir por donde sea.

image alt text Carlos A. Foguet durante su intervención en Periodismo UMH.

P. Jot Down distribuye contenidos culturales en diversos formatos. Actualmente lo hace en forma de papel, web, libros… ¿Cuáles son las claves del éxito de la revista?

R. Es muy importante advertir una cosa y es que si te dijéramos por qué estamos hoy donde estamos, de una manera tajante, te estaríamos engañando. Es cierto que hay algunos elementos que si ahora los reconstruyéramos de una manera intencional te podríamos hacer creer que hubo un plan y que lo seguimos paso a paso. Pero te estaría engañando y eso no lo queremos hacer. Podemos contar cómo nos ha ido, a veces nos hemos equivocado y otras podemos intuir qué cosas pueden funcionar. El peso de las variables del talento y la suerte en la ecuación del éxito lo desconocemos. Lo que hemos hecho es dedicarle muchas horas, trabajar a destajo e incluso costándonos dinero propio, nos hemos creído lo que hacíamos… Pero de todos modos, esto hay mucha gente que lo hace y no le sale bien. Por lo tanto, eso es una condición imprescindible pero no explica por qué a uno nos ha ido bien y a otros les va mal.

P. Los contenidos que distribuyen en internet son distintos a los que se publican en la revista en papel. ¿Qué consecuencias tiene esta estrategia de diversificar el off line y el on-line?

R. En principio no condiciona en nada a los contenidos. Cualquier contenido que veas con la cabecera de Jot Down, ya sea papel mensual, trimestral o en la web, podría haberse publicado en cualquier formato. De hecho, hay contenidos que cuando se producen no sabemos en qué formato van a salir. Otros sí, depende. En ocasiones pensamos los temas y por contexto intuimos en qué soporte puede funcionar mejor. Pero un contenido firmado con la cabecera Jot Down es independiente del formato en que se vaya a publicar. Además, por cuestiones de producción, reaprovechamos contenidos y los cambiamos de soporte. La diferencia real entre un formato y otro es la difusión y la cierta credibilidad del formato.

P. ¿Qué equipo fijo integra la plantilla y con cuántos colaboradores regulares cuentan?

R. Somos alrededor de veinte personas, pero no somos veinte lugares cubiertos con personas laborales a jornada completa. Entre estos veinte hay periodistas, administradores, comerciales, publicistas… Todas estas personas están en plantilla. Por otro lado está la red de colaboradores que la conforman unas cien personas que intervienen dependiendo de las necesidades.

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P. ¿Qué consecuencias ha tenido para la empresa el que Jot Down se integrara como parte de los contenidos de la web de El País?

R. A nivel de contenidos, nada. Esto quiero dejarlo muy claro. No nos han influenciado en absoluto. Los contenidos de Jot Down tienen la esencia de Jot Down y si los modificáramos, nos quedaríamos sin nada. No podemos asumir ese riesgo. Es cierto que al principio surgió cierto rechazo en parte de la comunidad más íntima de la revista porque aquellos que nos han visto crecer sentían el proyecto muy suyo y se sintieron de alguna forma traicionados. Tienen todo el derecho a sentirse así pero son una parte muy pequeña de nuestra audiencia a estas alturas. Además, que Jot Down integre contenidos en El País nos hace ponernos frente a los ojos de personas a las que nos era imposible acceder. Es como un puente que de golpe nos hace ponernos enfrente de un público masivo. En cuanto a visitas y consumo hemos notado diferencias, pero los contenidos son los mismos.

P. ¿Cómo eligen a los colaboradores que escriben regularmente en la revista?

R. Antes los seleccionábamos casi de cualquier forma. Cuando no éramos tan conocidos nos enviaban textos o, si tenías algún conocido, te los hacía llegar. Era mucho más fluido. Contábamos con alguien que rastreaba las colaboraciones de las personas que nos mandaban textos y les contestábamos a las peticiones. Pero llegó a un punto de saturación porque la plantilla era pequeña y no teníamos a nadie que revisara constantemente las piezas que nos enviaban. Ahora funcionamos a partir de casualidades o conexiones, gente que pueda tener visibilidad, etcétera. No es nada sistemático, no hay un proceso de captación.

P. ¿Cómo lograron fichar a firmas tan relevantes como Enric González o Mikel Urmeneta?

R. Esto es bastante divertido. Al principio éramos muy pesados con alguien a quien queríamos entrevistar. De hecho, Enric González aceptó una entrevista con Jot Down porque le llamamos cuando él estaba en las Primaveras Árabes de Egipto y nos contestó que si le dejábamos de llamar aceptaba ser entrevistado. Pero, una vez que conseguimos entrevistarle, Enric se sintió muy cómodo, le gustó lo que vio y el formato. Así que él mismo nos sugirió entrevistar a alguien y nosotros le pedimos que la hiciera él y aceptó. Le implicamos en nuestra revista. De esta manera se creó una bola de nieve que fue cogiendo volumen y gran velocidad porque es más fácil conseguir a gente si tienes prescriptores de este tipo. A Mikel Urmeneta y Enric González les daba cierta esperanza nuestro formato y querían ayudarnos. La mejor forma era colaborando con nosotros.

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“A Mikel Urmeneta y Enric González les daba cierta esperanza nuestro formato y querían ayudarnos. La mejor forma era colaborando con nosotros”

P. Algunos afirman que sus contenidos se encuadran en el llamado “periodismo lento”, con un tratamiento reposado de los temas de actualidad. ¿En qué medida considera que esto es así?

R. Nos dan bastante igual las etiquetas que nos pongan. Pero la idea de que es periodismo lento no sé si la comparto porque tenemos una cabecera muy coral. No creo que toda la gente que escriba en Jot Down escriba igual y no desarrolle conceptos. La idea de calidad es muy discutible y me alegro que sea así. Pero dudo mucho que de los veinte contenidos que se suben a la semana cumplan esta condición. Me suena más a periodismo fallido que a periodismo lento si alguien no consigue desarrollar una idea. Quiero pensar que la mayoría de los contenidos desarrollan ideas y lo hacen de manera correcta. Pero ya te digo, no nos examinamos en ese concepto de periodismo lento.

P. ¿Qué perfil de lectores tiene Jot Down? ¿Varía dependiendo de la revista o de la web?

R. Cuanto más abres el foco de público, más distinto se vuelve. Al principio eran lectores muy parecidos a nosotros: gente de ciudad, entre 25 y 35 años, con estudios superiores… Ahora se parece más al conjunto de la población que consume productos periodísticos en internet.

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P. En cuanto a las redes sociales ¿qué estrategia de comunicación seguís y cómo lográis conectar con un estilo tan peculiar en Twitter?

R. Aquí también podríamos decir que seguimos un plan porque las redes son una parte muy importante de crecimiento de Jot Down. Pero no había un plan. De hecho empezamos y le encomendamos la tarea de llevar el Twitter a la persona que no tenía un perfil personal. El estilo de las redes sociales lo crea una persona que nos representa y nos sentimos cómodos con la imagen que da. Pero no hay una estrategia que hemos seguido a propósito. Se trata de una persona que lleva el twitter de Jot Down como llevaría el suyo. Eso le da un carácter tan peculiar que no se puede imitar. Al principio las claves de las redes sociales solo las tenía esta persona, de manera que si le pasaba algo no podíamos ni acceder a los perfiles. Al final decidimos que también las tuvieran otras personas, por lo que pudiera pasar. Tan solo aprendimos como mantener ese estilo, haciéndolo.

“El estilo de las redes sociales la crea una persona que nos representa y nos sentimos cómodos con la imagen que da”

P. Para terminar, ¿cómo ve la evolución empresarial de Jot Down en los próximos cinco años?

R. No lo sé. En este tiempo hemos aprendido que algunas cosas funcionan y otras no tanto. Hay algo que se nos da bien y es crear y distribuir contenidos culturales. Esto nos va a definir ahora y dentro de cinco años. Lo que puede variar es cómo distribuimos esos contenidos. Pero nos define más el qué hacemos que el cómo nos organizamos. Vamos a continuar haciendo lo que hemos hecho hasta ahora.