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Daniele Grasso (El Confidencial): 'Llegará un momento en el que si una historia no está basada en datos, no tendrá credibilidad'

Solicitud y acceso a la información, extracción de datos, análisis y visualización de los mismos de una forma atractiva y precisa. Estos son algunos de los pasos que sigue un periodista de datos para contar historias mediante diversas herramientas tecnológicas. Daniele Grasso, coordinador de la Unidad de Datos de El Confidencial, ha impartido una sesión en el Máster en Innovación en Periodismo de la Universidad Miguel Hernández.

Pregunta. El Confidencial apuesta por la visualización original de los datos y la información. ¿Cómo coordina la Unidad de Datos? ¿Qué perfiles tienen los profesionales que la integran?

Respuesta. La Unidad de Datos de El Confidencial la formamos tres periodistas y un programador. Yo soy el que coordina más la Unidad en sí y me ocupo de temas de investigación, junto a Jesús Escudero, que también es periodista y se encarga de temas de transparencia. Además, contamos con otro periodista más enfocado a la visualización de datos. Y, por otro lado, un programador nos ayuda a conseguir información: sacarla de páginas web, hacer scraping y crear gráficos y herramientas interactivas que puedan servir para visualizar mejor los datos.

P. ¿Cómo describiría el perfil idóneo de un periodista de datos?

R. Es un perfil que está cambiando mucho y muy rápido. La base que hay que tener es que te guste trabajar con datos, saber trabajar con bases de datos, desde las más sencillas hasta tener capacidad de entender herramientas como SQL o gestores de base más complejos. Aunque realmente lo que hace que un periodista de datos sobreviva en un medio o no, es la capacidad de encontrar titulares en una base de datos. Al final, por mucha tecnología que uno controle, la clave está en saber bien qué preguntarle a una base de datos. Esto último no deja de ser la base de todo.

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P. La elaboración de producto informativo con datos combina los valores tradicionales, como es tener olfato periodístico por un tema, con el dominio de la estadística, las nuevas narrativas o la visualización de datos. ¿Cómo consiguen trasladar datos abstractos de una realidad a un lenguaje sencillo y llamativo?

R. Los datos conducen los temas y tienen capacidad de hacer que un hecho se cuente bien y sea sólido. Pero aprovechamos la habilidad de los reporteros para contar historias. Después, somos los gráficos los que intentamos captar la atención del lector. Por eso, y esto últimamente está cambiando, estamos intentando ser sencillos en los gráficos. Es decir, intentamos no liarnos en gráficos súper interactivos sino que el lector capte algo de un vistazo. De todos modos, después publicamos la base de datos por si algún lector quiere consultarla. Pero, principalmente, hacemos gráficos del modo más sencillo posible, para que tengan un impacto directo y aprovechar la capacidad del redactor con el que trabajamos para contar una historia de la mejor forma.

“Intentamos diseñar gráficos sencillos y que el lector capte algo de un vistazo”

P. En las investigaciones basadas en el periodismo de datos, ¿cómo trabajan en El Confidencial para la búsqueda de temas y enfoques?

R. En la Unidad de Datos trabajamos con tres patas: una de ellas va destinada a desarrollar cosas más rápidas —como hacer gráficos de última hora o un fact-checking rápido; otra pata es la colaboración con las secciones, por ejemplo, trabajamos en reportajes o investigaciones que son historias que salen de bases de datos; y, la última parte, la componen temas que son solo nuestros, que se basan en palpar la actualidad, ver qué puede ser de interés, bucear entre la información y saber qué aprovechar. Un ejemplo claro es el tema de los alquileres en Madrid. Nosotros intentamos crear una base de datos con alquileres por barrios. Si nos damos cuenta de que esa base de datos no existe, la creamos. A partir de ahí te sale un tema propio de datos, que puede después servir para otros reportajes.

P. Una vez se decide el tema en el que va a trabajar ¿qué procedimiento se sigue para la solicitud de información pública?

R. En El Confidencial somos la gente encargada de realizar las solicitudes de todo el periódico. Pero, dentro de la Unidad de Datos, en concreto, Jesús Escudero es el que se encarga de canalizarlo.

P. Y, posteriormente ¿cómo llevan a cabo el proceso de scraping o extracción de datos?

R. La extracción en sí se refiere a cuando tienes los datos en una página web y creas, por ejemplo, un robot para cuajarlos en el ordenador. Cuando los tengo, es cuando empieza el trabajo. Empieza entonces el proceso de entender qué información te han dado. También tienes que estructurarla para sacarle provecho porque a veces tienes mucha información pero igual solo quieres una columna de todo el Excel que has conseguido. Por tanto, el análisis ocupa bastante tiempo. Luego tienes que vender el tema: tienes que ir a tu redactor jefe o compañero con el que quieres trabajar y mostrarle la información con mini titulares. A partir de ahí, si estás con un compañero haces el reportaje sobre eso o si al director le gusta que hagas una aplicación interactiva para consultar esa base de datos, la haces. Entonces, el proceso de extracción conlleva trabajar los datos y después trasladarle al director qué interés obtienes de ellos. Por eso es tan importante la parte de análisis: si le haces las preguntas equivocadas a los datos no tendrás las respuestas que quieres.

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P. En España, ¿las entidades e instituciones, por lo general, facilitan el acceso a datos públicos? ¿Estamos avanzando algo en este sentido?

R. Depende. Los ministerios se están portando relativamente bien. Hay muchos problemas, muchísimos, pero yo soy optimista. Pienso que hace cuatro años, que es cuando se activó la Ley de Transparencia, no teníamos ni posibilidad de preguntar y ahora sí. Un problema gordo es que existe el Consejo de Transparencia al que puedes recurrir si una Administración no te facilita una información. Sin embargo, ese organismo no tiene ningún poder sancionador. Es decir, si el Ministerio del Interior no me da una información, puedo recurrir al Consejo para que inste al Ministerio a que me la dé. Pero es éste el que en última instancia decide. Por tanto, mi conclusión es que estamos avanzando aunque haya obstáculos.

“El periodismo de cooperación es una tendencia […] a pequeña y gran escala ha eliminado la figura del periodista que trabaja individualmente”

P. En investigaciones como los Papeles de Panamá, en la que participó El Confidencial, y otras grandes investigaciones transnacionales los periodistas de datos colaboran unos con otros. ¿Qué elementos caracterizan a esta cooperación entre periodistas? ¿El trabajo colaborativo es una tendencia necesaria del periodismo de datos?

R. Sí, es una tendencia que va a más cada día. Es realidad y presente del periodismo. Esto lo vemos en colaboraciones como los Papeles de Panamá u otras parecidas que sin colaboración no habrían existido estas investigaciones, o se habrían quedado en algo muy puntual de un país u otro. Pero, lo vemos también dentro de los periódicos como se usa cada vez más que gente de programación trabaje con periodistas —de ahí que en El Confidencial estén en la redacción trabajando con nosotros— o, por otro lado, que analistas gráficos trabajen con reporteros clásicos. El periodismo de cooperación es una tendencia y sin él no vamos a ningún lado. Además, muchas de las historias tienen que ver con más allá de lo que pase en tu país y esto implica hablar con periodistas de otros países. Además, por muy buenas historias que tengas, siempre vas a necesitar a alguien que te la adapte al móvil. Por tanto, son niveles de cooperación a pequeña y gran escala pero que han eliminado la figura del periodista que trabaja individualmente.

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P. “La actualidad está llena de prestidigitadores, personajes que ofrecen su verdad con afirmaciones sacadas de sus chisteras”. De este modo, Jesús Escudero, Adrián Blanco y usted, integrantes de la Unidad de Datos de El Confidencial, comienzan a describir La Chistera, un blog de fact-checking semanal. ¿Cómo verifican las verdades y mentiras de los principales protagonistas de la actualidad política y social?

R. A veces vemos intervenciones en directo, trabajamos lo que dicen sobre la marcha, y en cuanto acaba el acto en cuestión, publicamos si es cierto o no. Tenemos la capacidad de tener muy controladas las fuentes públicas de datos. Por ejemplo, ahora se habla de las pensiones. Nosotros tenemos las fuentes de información sobre ese tema muy trabajadas. Tardo treinta segundos en encontrar si es verdad o no que hay nueve millones de pensionistas en España. El 99% de las veces no tiramos de noticias de periódicos. Damos por hecho que si somos verificadores de datos tenemos que acudir a la fuente primaria, que son: Institutos, Ministerios, etcétera. Por nuestro trabajo diario los tenemos muy controlados. También, al dedicarnos a una disciplina tan trasversal en cuanto a tema, tenemos un abanico muy amplio de fuentes primarias a las que acudir.

“Dentro de cinco años diremos que los ‘periodistas de datos’ son periodistas, a secas, sin la coletilla final”

P. ¿Cuáles son las nuevas tendencias en el periodismo de datos? ¿El cambio de las grandes visualizaciones a las historias es ya un hecho?

R. Pienso que dentro de cinco años, y no lo digo como apuesta sino como esperanza, vamos a decir que los periodistas de datos son periodistas, a secas, prescindiendo de la coletilla final ‘de datos’. Esto se debe a que llegará un momento en el que si una historia no está basada en datos no tendrá credibilidad. Sin datos puedo leer una historia bonita o con otra óptica, pero sin base periodística. Por eso, creo que cada vez habrá más confluencia en temas de investigación y de datos, es decir, crear bases de datos para sacar temas de corrupción, destino de dinero público, etcétera. Por ejemplo, Civio es el ejemplo del presente y la dirección hacia dónde va este periodismo. Por otro lado, estamos volviendo a crear cosas sencillas y que quepan en la pantalla.

P. Porque las historias se consumirán sobre todo en el móvil.

Sí, los medios españoles estamos aprendiendo cómo adaptarnos a los dispositivos móviles. En nuestro caso, el sesenta por ciento de nuestros lectores nos leen desde el móvil. Dentro de tres o cuatro años probablemente sea el 70-80%. En el móvil todavía no se pueden hacer grandes cosas y a veces es mejor ser más. Realmente si quieres sintetizar y hacer cosas sencillas, tienes que dar en el clavo con lo que visualizas. Nosotros hemos vuelto a usar Ilustrator para diseñar nuestras propias cosas sin programarlas. En la Unidad de Datos pensamos que si le ponemos interactividad a algo, el lector tiene que tener un retorno de eso. Pero, si el retorno es mínimo, preferimos no usarlo. De hecho, si nos fijamos en el New York Times o Washington Post están usando cada vez más gráficos estáticos. La tendencia es ir adaptándose al móvil y llegar al fondo de la base de datos que usamos.