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Decálogo disruptivo sobre el periodismo en la Sociedad Red (1)

El proceso de innovación disruptiva que afronta el periodismo ha acentuado la crisis de los medios tradicionales y plantea un cambio de paradigma en la profesión y en las empresas del sector. Numerosos medios nativos digitales (Vox Media, Quartz, Buzzfeed) han irrumpido con estrategias de crecimiento, equipos reducidos, inversiones a bajo coste y contenidos muy virales, logrando captar un segmento considerable del mercado. Sus líderes entienden muy bien la naturaleza de la producción y distribución de contenidos en internet, lo que les permite escalar puestos en la cadena de valor en la Sociedad Red.

Ante este panorama, la estructura de la empresa periodística ha de adaptarse y funcionar de manera más fluida, abierta y personalizada. Periodistas y medios están obligados a afrontar este escenario disruptivo: aquellos que no se adapten, se volverán rápidamente irrelevantes. En palabras de José Manuel Noguera: “Cuando el monopolio de la comunicación masiva se ha difuminado entre la inmediatez y la intensidad con la que la ciudadanía hace uso de herramientas que democratizan la información en la Web, se hace necesaria una redefinición de las reglas del juego en la profesión”.

No soy partidario de añadir etiquetas gratuitas. Hablar de periodismo “abierto”, “móvil” o “emprendedor”, supone poner el énfasis en aspectos tangenciales, a riesgo de descuidar lo esencial, es decir, la naturaleza de la propia actividad profesional de informar. Los cambios acelerados no deben diluir el ADN del periodismo, porque entonces corremos el riesgo de crear un sucedáneo, un pseudoperiodismo que sería la espada de Damocles de la profesión.

La transformación del periodismo en la Sociedad Red incluye estas propuestas a modo de decálogo:

  1. Apostar por el periodismo enfocado a servicios y relaciones.
  2. Incorporar perfiles profesionales innovadores.
  3. Impulsar redacciones abiertas y flexibles, con flujos de trabajo ágiles.
  4. Situar a los usuarios en el centro del proceso de producción informativa.
  5. Mantener una conexión permanente con las comunidades y redes.
  6. Usar tecnologías que desarrollen formatos, aplicaciones y coberturas.
  7. Implementar contenidos pensados desde y para el entorno móvil.
  8. Gestionar los datos masivos.
  9. Buscar modelos de negocio sostenibles.
  10. Ejercer el contrapoder de intereses políticos y comerciales.

No se trata de propuestas radicalmente nuevas; todas ellas han sido apuntadas con anterioridad por diferentes expertos. Las he desarrollado en este artículo y las resumo a continuación.

1. Periodismo enfocado a servicios y relaciones

Los periodistas se dedican al negocio de los servicios, de las relaciones entre usuarios, por lo que conviene detenerse a examinar qué formas pueden adoptar esas relaciones con las personas a las que sirven, con los ecosistemas en los que trabajan y con los posibles socios empresariales. Como argumenta Jeff Jarvis: Definirnos como creadores de contenidos es una trampa (…) Nuestro valor se traduce en lo que hacemos y no en lo que la gente obtiene de ello (…) Hemos de ofrecer plataformas que ayuden a los individuos y comunidades a buscar, revelar, compartir, organizar, analizar, entender y utilizar su propia información.

El periodista puede aportar valor a la comunidad con un sinfín de acciones: generando debate, moderando, planteando preguntas, comprobando hechos, haciendo accesible la información y presentándola adecuadamente.

2. Perfiles profesionales innovadores

Internet exige del periodista destrezas vinculadas a la capacidad de selección, análisis y verificación de las informaciones. Surgen perfiles adaptados a las nuevas demandas: gestor de redes sociales, gestor de comunidad, jefe de producto, analista de tráfico, experto en posicionamiento SEO y SEM, etc. Algunos perfiles se orientan a gestionar la información sobre los usuarios, la usabilidad web o el engagement con la audiencia, etc. en beneficio de la actividad periodística.

Se precisa de una formación transversal, es decir, que el periodista sea capaz de entenderse con los expertos en tecnología: programadores, maquetadores, diseñadores… También ha de usar herramientas de programación, diseño, experiencia de usuario y analítica web.

3. Redacciones abiertas y flexibles

El sentido de una redacción abierta reside en la eficaz articulación entre el medio y la comunidad a la que sirve. La conectividad altera los flujos de información y permite que medios, periodistas y audiencias colaboren de formas inéditas, integrando auténticas comunidades y generando relaciones mutuamente beneficiosas. Una redacción no se considera principalmente un lugar, sino una comunidad, donde existen estructuras descentralizadas y multidisciplinares, de profesionales que producen contenidos conectados con los usuarios. Las organizaciones flexibles tratan de responder a las necesidades de cada profesional, valorando la dinámica de los flujos de trabajo, la configuración de los equipos y la comunicación interna.

4. Los usuarios en el centro del proceso

El equipo periodístico puede compartir con los usuarios activos la selección de los temas de interés y los procesos de cobertura y elaboración de los contenidos. Así, las coberturas en algunos medios se conciben como diálogos abiertos, mediante las aportaciones de la comunidad.

La recomendación social, el branding personal o las rutas alternativas de acceso a la información resultan esenciales. Algunos medios –eldiario.es, Infolibre y El Español- han incorporado a sus usuarios como socios, accionistas o suscriptores, y les brindan acceso premium a sus contenidos y otros servicios exclusivos, reforzando su fidelidad con la marca.