Quim Miró, director de Comunicació 21: “Si quieres crecer, encuentra una comunidad a la que ofrecerle un contenido diferente al de los medios generalistas”
Quim Miró (Martorell, 1974) es el director editorial de Comunicació 21 y lidera publicaciones como Comunicació 21, Cultura 21, Exterior.cat y Espai.Mèdia. Desde mayo de 2023, este periodista, con una amplia trayectoria en medios locales y especializados, pone su granito de arena en el Grupo Comunicació 21, que cuenta también con una red de diarios metropolitanos Línia. Comunicació 21 se ha convertido en la publicación de referencia sobre el sector en Cataluña y Miró le ha dado un gran impulso, especialmente con sus entrevistas que publica los viernes. Mantuvimos una interesante conversación sobre el valor de la especialización, el periodismo de proximidad y la irrupción de la IA en los medios.

P. El Grup Comunicació 21 nació en 1999, primero como una revista en papel y desde 2005 como un portal digital. ¿Qué destacas en esta trayectoria?
R. En primer lugar, es de justicia poner en valor el empeño y la visión periodística y empresarial del editor del Grup Comunicació 21, David Centol. Con él, empezó todo. Tras más de 25 años de recorrido, la cabecera madre -Comunicació 21- ha ido de menos a más y ha tenido la suerte de consolidarse, aparte de la revista que edita el Col·legi de Periodistes de Catalunya, como único portal en catalán dedicado exclusivamente al sector. No queremos perder la esencia de Comunicació 21, que es tener la oportunidad de difundir noticias y entrevistas a los actores principales del sector. Hoy el Grup Comunicació 21 es una marca reconocible, también, por sus distintas cabeceras temáticas. Desde la más antigua -Comunicació 21- hasta la más reciente -CulturaB-. Pero el Grup Comunicació 21 es mucho más.
P. Cómo se dividen las diferentes cabeceras en el Grup Comunicació 21?
R. Por un lado, las cabeceras temáticas que yo lidero, además de Orgull, que aborda el mundo LGTBI+, y Cultura B, que aborda los contenidos fuera del mainstream cultural de Barcelona y su área metropolitana. Y por otro lado, el bloque más relevante del grupo que lidera el periodista Arnau Nadeu como director editorial de Línia, con más de 25 cabeceras en papel y en digital repartidas por todos los barrios y ciudades del área metropolitana. La especificidad temática y el valor de la proximidad son determinantes para nuestro grupo. En octubre de 2025, Línia-Comunicació 21 alcanzó medio millón de usuarios únicos, según datos de OJD y, a su vez, ser la 11ª cabecera en Cataluña, lo que, al ser un grupo pequeño, es un éxito muy relevante que nos da mucha fuerza para lograr nuevos objetivos. Porque en esta empresa nunca se para, siempre hay nuevas metas e incentivos periodísticos.
P. ¿Cuáles son las cabeceras temáticas que diriges?
R. En primer lugar, Comunicació 21, el portal catalán del sector de la comunicación. Otra cabecera es Cultura 21, también dedicada al sector de la cultura en Cataluña. La tercera es Exterior.cat, que cuenta qué hace Cataluña en el mundo, además de contar la acción exterior de la Generalitat conectamos el más de medio millón de catalanes que residen por el mundo. Esta es más especial para mí porque la pusimos en marcha en 2019 cuando residía en Estados Unidos. Otra es Espai.Media, el primer diario de la industria aeroespacial de Cataluña.
P. Obviamente, te diriges a una audiencia muy exigente: los periodistas. ¿Cómo condiciona esto vuestro trabajo?
R. La apuesta siempre es la misma, el rigor periodístico como una herramienta y un valor que nos acerca a la pluralidad y transversalidad de nuestros lectores. Y también, con constancia y tenacidad, nos hemos ganado la confianza del propio sector. Ahora son ellos mismos los que llaman a nuestra puerta y nos dan la información de primera mano para que la difundamos. Tenemos un equipo pequeño que trabaja a destajo. Comunicació 21 además cuenta con una red de columnistas muy especializados, con mucho bagaje en el sector que nos dan un salto de calidad y ponen el sector frente al espejo.

P. Has expresado tu deseo de incorporar más voces femeninas y más jóvenes a la opinión en el grupo. ¿En el periodismo hay un sesgo generacional y de género que puede afectar a la credibilidad?
R. Creo que sí. Por eso, cuando asumí el cargo hace dos años y medio, este fue uno de los compromisos. Y lo vamos logrando, más lentamente como yo quisiera. Voy captando todas estas miradas, también femeninas, porque creo que cada vez más la mirada de la mujer se está contagiando en el entorno periodístico. Además, también estoy rejuveneciendo las diferentes caras de opinión. Algunos compañeros de profesión me decían: ‘yo pensaba que Comunicació 21 era como un coto cerrado de señores que hablaban del sector’. Poco a poco, hemos intentado romper esa idea, sumando nuevas caras y reforzando, al mismo tiempo, las voces expertas que han llevado la cabecera hasta aquí.
P. ¿Y cuáles son las vías ingresos?
R. Básicamente nuestros ingresos llegan a través de publicidad privada y de las subvenciones que otorga la Generalitat de Cataluña.
P. ¿Por qué el periodismo local parece resistir mejor la crisis de confianza que afronta el periodismo en general en la sociedad?
Aunque es muy importante qué está pasando en Groenlandia hoy, la información que más interesa es la información local, aunque posiblemente sea la menos valorada. Cuando estudias periodismo, aquí en Cataluña, sueñas con presentar las noticias en TV3 o en RAC1, que es la emisora líder. Pero donde aprendes de verdad el oficio es en la prensa de proximidad, y lo digo por experiencia, porque he pasado por medios locales.
P. ¿Tu carrera empezó en el periodismo local?
R. Así es. Tuve la suerte de empezar en la radio de mi pueblo (Radio Martorell) y también en Regió7, una de las cabeceras territoriales más importantes de Cataluña. La pandemia situó a la prensa de proximidad en su lugar, porque cuando estábamos confinados, ¿qué era lo más importante? Saber si te podías mover, si podías pasar de comarca o no, y cómo estaba la situación en tu pueblo, en tu ciudad. La información local es fundamental, aquí en Cataluña lo tenemos muy claro. Prueba de ello es el proyecto de Línia. Desde hace dos o tres años, algunas cabeceras tan importantes como La Vanguardia o El Periódico en Cataluña, para captar más audiencia digital, han apostado por la prensa de proximidad. Ahora es muy habitual en estas dos cabeceras que ofrezcan más información de ciudades cercanas a Barcelona, tales como Badalona, Sabadell, L’Hospitalet… Y creo que Línia hizo ya esta apuesta hace varios años. No estoy diciendo que seamos el espejo de La Vanguardia o El Periódico, pero han puesto el ojo ahí.

P. Posiblemente seas una de las personas que mejor conoce la situación del periodismo en Cataluña, con todas sus luces y sombras. ¿Cómo valoras la salud del periodismo catalán?
R. Me cuesta hacer ciertas valoraciones porque soy un periodista de raza. Si bien es cierto que con este cargo de director puedes tener una perspectiva más amplia. Cataluña ha sido pionera en muchos aspectos, también en la comunicación y el periodismo. Prueba de ello es que la radio surgió en Cataluña. En 2025 celebramos el centenario de la primera emisora, Radio Barcelona. Los que la pusieron en marcha eran ingenieros, gente que tenía curiosidad porque en algunos puntos de Europa ya estaban apareciendo emisoras. Tuvieron la iniciativa de irse a al Tibidabo y en el punto más alto de Barcelona, pusieron en marcha la primera emisora de radio.
Destacaría otro momento clave a finales de los 70 y principios de los 80, con la puesta en marcha de las emisoras municipales. En casi cada rincón de Cataluña, surgieron radios que dieron un empuje sobre todo a la información y también a la lengua. En la época de la Transición y durante los primeros años de la democracia, supuso un auge importante. Pienso que la radio es el medio más fuerte que tenemos en Cataluña. Y prueba de ello es que muchos periodistas que han salido de Cataluña están triunfando en España. O sea, que la escuela catalana va más allá de Cataluña.
Con el auge de lo digital, pienso que hay una sobreexplotación de cabeceras en internet. Aunque, si son rentables y salen los números, será que funcionan… Si hablamos de televisión, TV3 tiene un enorme recorrido, ahora que ha celebrado los 40 años, y en mi opinión, ha marcado bastante al resto de televisiones de las diferentes comunidades autónomas
En Cataluña siempre ha habido esta tradición de buen periodismo. Cuando entrevisto a los periodistas que han trabajado en Barcelona y en Madrid, siempre les pregunto por las diferencias que ven y me dicen que en Madrid el periodismo es más aguerrido. En Cataluña somos un poco más prudentes en este sentido, es un tono diferente el periodismo que se hace aquí respecto al que se hace en España.
P. Con proyectos como Espai Media o Exterior.cat, el grupo apuesta por nichos muy específicos. ¿Esta especialización es una manera de ser relevantes?
R. Yo creo que sí. Más que nunca, ahora la audiencia está buscando precisamente esto: tener una vaga idea de qué pasa en el mundo y qué pasa cerca de casa. ¿Qué está pasando con los trenes? ¿O con las consecuencias de las lluvias? La apuesta por las pequeñas comunidades, por los contenidos de interés, aporta valor añadido. Esta experiencia no sólo la tenemos con Comunicació 21, donde el perfil del lector es periodista.
Desde hace un tiempo, estamos atreviéndonos a hacer contenidos que puedan interesar a la mayor parte de la audiencia, ampliando nuestra pequeña comunidad. Por ejemplo, en todo el mundo hay más de medio millón de catalanes fuera de Cataluña, y estamos intentando darles contenidos que puedan ser de interés. Con la mirada que he tenido yo al ser un catalán viviendo fuera durante cinco años, ¿qué contenidos interesan?
Puedes resistir las dificultades del sector abriéndote y, si quieres crecer, encontrando una comunidad concreta que te aporte y que te dé no solo audiencia, sino además ofrecerles un contenido diferente al que puedan dar los medios generalistas.

P. ¿Qué competencias humanas crees que serán imposibles de sustituir por la inteligencia artificial (IA) en el periodismo?
R. La IA tiene cosas buenas y cosas no tan buenas, aunque creo que tiene más cosas buenas. A los periodistas nos cuesta afrontar la IA, y hablamos sobre ella un poco “con la boca pequeña”. La mayoría de los expertos nos dicen que el periodista que no se familiarice con la IA se va a quedar atrás. En este mundo tan veloz al que vamos, la IA te puede ayudar a solucionar la información de una nota de prensa, de un comunicado rápido.
Soy bastante romántico en cuanto a ciertos registros del periodismo, como la entrevista o el reportaje. El estilo, el bagaje, el tono artístico de cada periodista se debe reflejar en cada artículo que hace, imprimir su sello personal.
Mucha gente me dice, “en las entrevistas tan largas que publicas cada viernes, supongo que usarás la IA.” Tengo que confesar que no utilizo la IA para las entrevistas, aún. Y digo aún porque si veo que hay aplicaciones que funcionan, lo haré. Al final, las aplicaciones lo que hacen es mejorar nuestro bienestar emocional, personal y profesional.
Hay que ponerlo todo en una balanza. Ahora, no puedes dejar que todo te lo haga la IA, pero sí que podemos aprovechar las oportunidades que ofrece. Ha de haber un equilibrio. Yo creo que no debemos perder el periodismo romántico y tampoco menospreciar la IA.
P. Si pudieras viajar en una máquina del tiempo y te encontraras con el Quim de hace 30 años, en la facultad de Periodismo, ¿qué consejo le darías acerca del futuro, de la vida, de la carrera, del periodismo en general?
R. Yo le diría: “Sé más atrevido, lánzate más”. A los 18 años yo era un poco precavido, con un punto de inseguridad. Pero a la vez, profesionalmente, siempre he tenido una actitud muy positiva. Incluso ahora, con 51 años, tengo las mismas ganas. Y casi la misma ilusión. El día que pierda esta ilusión, mi faceta como periodista se terminará. Tengo la suerte de que cada día me levanto con ganas de escribir, de pensar proyectos, de aportar…
Me acuerdo de un compañero de promoción, hoy veterano periodista. Hace un año lo entrevisté y le recordé una frase que dijo el primer día de clase, cuando el decano de periodismo nos preguntó. “Cuando salgáis de la facultad, ¿qué queréis ser?” Él dijo: “Yo quiero ser director de La Vanguardia.” Ese atrevimiento no lo tenía yo.
Desde muy pequeñito, con 10 o 12 años, yo hacía una pequeña revista en clase. Por eso, si hablaras con mis amigos de toda la vida del pueblo, te dirían, “Quim está haciendo lo que lo que siempre quiso hacer”. Y, la verdad, es una suerte. Para mí el periodismo es puramente vocacional. Me siento muy afortunado.