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Consejos para emprender en el sector de la información (II)

Continuamos con una serie de recomendaciones, basadas en mi experiencia personal, que te permitirán llevar a cabo con éxito tu propio proyecto en el ámbito de la comunicación:

Céntrate en la distribución

Al hilo de las afirmaciones anteriores sobre el mercado, el periodista actual ha pasado a tener otra función muy importante: la de distribuir los contenidos que crea. No dediques el 100% del tiempo a crear una gran historia que se quedará aislada en tu blog. Dedica el 50% a escribir —o grabar un vídeo, podcast…— y el resto del tiempo a distribuir, crear alianzas con otros soportes, etcétera.

El nuevo profesional de la comunicación debe saber quién, cómo y dónde consume su mercancía. Así podrá mejorarla con el tiempo y seguir creciendo.

Pasa del plan de negocios

Si has pensado en emprender y tienes un amigo economista o similar especializado en el mundo offline, te habrá guiado para que crees un plan de negocios con tu idea. Esto es, qué es tu proyecto, quién es tu competencia, un DAFO, unos Excel que muestren proyecciones a 5 años y otras cosas propias de la ciencia ficción (siempre, insisto, cuando hablamos de Internet).

El desmarque

En la Red las cosas funcionan de otra manera. El Desmarque no tuvo su primer plan de negocio hasta pasados los primeros 4 años. Se fundó con 43 euros —que costeó un servidor en Lycos— y nos centramos en crecer. Diez mil, veinte mil, treinta mil lectores diarios. Al poco tiempo, cuarenta mil. Así hasta alcanzar los casi 400.000 usuarios únicos diarios que hemos alcanzado este verano.

La importancia del nicho

El Desmarque eligió el deporte local y dejó las grandes capitales para el final. ¿Por qué? Porque más del 60% de las búsquedas que se hacen sobre fútbol en España no son para buscar cosas del Madrid o del Barcelona. La gente quiere conocer historias del Betis, del Sevilla, del Málaga, del Levante, del Sporting, del Dépor… Y si sumas todos esos nichos, hay cientos de miles de lectores.

Nos pateamos, literalmente, todo el país buscando quién nos podía ayudar a crecer en cada sitio.

El principal “pecado” que cometen algunos emprendedores es elegir un nicho excesivamente pequeño. Cuenta con que la adopción nunca será masiva al principio y que, con mucha suerte y trabajo duro, al año puedes llegar al 1% de esa masa crítica a la que quieres llegar. Si ese 1%, bien explotado, puede darte de comer es que vas por el buen camino.

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La capacidad de soportar la incertidumbre

Siempre digo que no entrenan a nadie en ninguna escuela para soportar un bajón de ánimos importante o, peor, una depresión. He visto a personas con ideas brillantes bajarse del carro por no ser capaces de aguantar más presión o incertidumbre. Por eso es importante ahondar en la cultura del desánimo y el fracaso para conocer sus fórmulas, sus caminos y hablar de los mismos sin tabúes.

Nos enseñan a ponernos una escayola cuando se nos rompe un brazo pero, ¿qué ocurre cuando el que se “rompe” es el cerebro? Pues que la falta de educación sobre estos asuntos en la sociedad hace que se estigmatice a sus víctimas y la incomprensión haga el resto.

El entorno del que te rodeas para emprender es fundamental y siempre recomiendo a mis alumnos que inicien el recorrido con un compañero. Emprender en solitario es una tarea muy difícil. No se suele hablar mucho de este factor en los libros de emprendimiento, y yo lo colocaría en el puesto número 1.

No es el dinero, es la visión

Otro de los mitos es el de la financiación. La teoría dice que para montar un medio es necesario irse a un banco y pedir 10 o 15 mil euros solo para arrancar, alquilar una oficina y comprar unos equipos básicos. Hacemos un plan de negocios donde, llegados al mes X, hemos sido capaces de alcanzar el famoso break even (gastos e ingresos se igualan, básicamente) y todo va a ir como la seda. El del banco, con suerte, se lo cree y te da el dinero. Mal.

Lo mejor es crear tu Producto Mínimo Viable con recursos propios. Tira de gente de tu entorno, hazlos partícipes de tu sueño, echa una solicitud para entrar en una incubadora de empresas que te ofrezca 6 meses de espacio para trabajar, entra en Fiverr (¡No me canso de recomendarlo!) para hacer tu logo precioso por 5 euros. Y echa a andar. Y mide. Y cambia. Y hazlo rápido.

Es la fórmula del triunfo y, como habréis podido entender, está más basada en la visión que en el dinero con el que inicies el viaje.

Estudia todos los días

El periodismo es, ahora más que nunca, una profesión viva donde las herramientas cambian cada poco tiempo. Hay que estar al día de las mismas, saber cómo se manejan, qué trucos se pueden emplear para trabajar menos horas y ser más eficiente (esto nos gusta a todos). Se acabó aquello de aprender mecanografía o recibir formación cada 5 o 6 años cuando cambiaba el sistema de autoedición antiguo en las redacciones “del papel”. Ahora, las claves para lanzar un proyecto periodístico deben integrar facetas que se estudiaban de forma aislada durante la carrera.

Analítica web, KPIs, técnicas de ‘growth hacking’, análisis Big Data, programación básica para poder hacer prototipos, herramientas para realizar infografías, sistemas de edición de vídeo en la nube… ¡Es divertido! Nunca dejaremos de aprender cosas nuevas.

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Lo bueno es enemigo de lo mejor

No os quedéis parados en la elección de uno u otro sistema de gestión de contenidos. Corred y romped cosas rápido (ésta no es mía, sino de Mark Zuckerberg, que lo mantiene como mantra en Facebook). Si una idea no funciona, se coge otra. Y así hasta que se logre hacer funcionar la maquinaria.

Leed libros como “Founders at Work: Stories of Startups’ Early Days”, de Jessica Livingston, para constatar que las historias sobre la fundación de las grandes empresas de Internet que hoy todos conocéis tienen una serie de ejes en común: el equipo fundador tenía X características, el líder tenía una visión, todos trabajaban movidos por la pasión, se centraban en hacer al cliente feliz y sorprenderlo, etcétera… y todos fallaban al principio. Nunca una gran idea (con la salvedad de Facebook y poco más…) ha salido bien a la primera.

Finalmente, solo puedo animarte a emprender. Nunca el periodismo ha vivido una época con tantas posibilidades como la que se está abriendo ahora mismo. Ya no hay que pertenecer a una familia rica para poseer una rotativa, comprar una red de antenas para emitir radio, o alquilar unidades móviles para enviar la señal al satélite y retransmitir algo en directo; ahora, por algo más de 20€, hay tarifas planas que ponen a tu disposición ancho de banda suficiente para crear y distribuir l contenido que quieras. El móvil con cámara, la tableta o el portátil, casi seguro, ya los tienes: ¿a qué esperas?