Ana Carbajosa, directora de Planeta Futuro (El País): “La innovación está en el proceso, en el cómo lo hacemos: al lector hay que ganárselo con el pico y la pala
Ana Carbajosa (Barcelona, 1974) dirige la sección Planeta Futuro en El País y acaba de ser galardonada con el VI Premio Vicente Verdú de Periodismo e Innovación por el reportaje interactivo ¿A dónde va el pantalón que tiramos a un contenedor de ropa usada?, publicado junto a las periodistas Patricia Rodríguez Blanco y Beatriz Lecumberri. Carbajosa ha sido corresponsal para el diario El País desde 2001, con destinos en Bruselas, Oriente Próximo y Berlín. Además, ha trabajado como enviada especial en numerosos conflictos y crisis humanitarias en distintos países. Es autora de tres libros de crónica internacional sobre Israel, Alemania y Reino Unido. Visita la Universidad Miguel Hernández para recoger el galardón en representación del equipo.

P. La gran innovación del reportaje es acercar un fenómeno tan abstracto y visualizarlo de forma tangible. ¿En qué momento surge esa chispa?
R. Habíamos leído informes y escrito mucho sobre el tema a través de nuestros colaboradores en Uganda, en Kenia y en otros países. En Londres una organización inglesa había hecho algo parecido mediante geolocalización. Tomando una cerveza en un bar con una amiga de cuando era corresponsal en Jerusalén, hablamos de la basura que genera la ropa, que cada vez es más barata y de peor calidad… Ella, que trabajaba en Greenpeace, me propuso hablar con uno de sus técnicos sobre los geolocalizadores. Así empezó todo. Tras una primera reunión, armamos el plan técnico, fui a una tienda, compré los 15 AirTags y arrancamos.
P. Es un caso estupendo de trabajo colaborativo que implica a un buen puñado de la redacción.
R. Para nosotros era muy importante que fuera colectivo, que, a través del propio proceso, pudiéramos sensibilizar a los lectores y a los trabajadores del propio periódico. Mandamos un correo a toda la redacción pidiendo que trajeran ropa usada, desde todas las delegaciones. Un día, en plena sala, nos pusimos a coser los geolocalizadores en los dobladillos de la ropa, como un proceso visible. Decidimos además grabar en vídeo todo para poder explicarlo luego en la pieza. Fue un proyecto abierto desde el inicio, porque no sabíamos qué iba a pasar con las prendas o si se iban a quedar en España. El proceso fue tan importante como el resultado.
“El proceso fue tan importante como el resultado”
P. Aparte del trabajo colaborativo y de seguimiento, es una pieza muy bien escrita. La primera frase resume todo el reportaje: “En las playas de Acra, la marea vomita ropa vieja”.
R. Tuve un gran maestro de periodismo, Miguel Ángel Bastenier, que siempre decía que la entradilla, la primera línea, era para él como el desembarco de Normandía, que hay que ganar las playas. Si lo has conseguido en la entradilla, decía, el lector va a seguir leyendo. Esa mención a la playa fue un pequeño homenaje también para él.
P. El reportaje revela mucha paciencia y planificación.
R. En el periodismo se puede trabajar a dos velocidades. Cuando era corresponsal en Bruselas, en Berlín o en Oriente Próximo, hacía la información diaria, pero siempre tenía proyectos a medio y largo plazo. Por ejemplo, en Alemania hice un gran perfil de Angela Merkel hablando con doce altos cargos políticos, incluidos antiguos jefes de Estado y de Gobierno. Te planificas, vas lanzando peticiones, unas funcionan y otras no y, pasado mucho tiempo, tienes un gran trabajo. Aquí fue parecido. Arrancó, se lanzaron las prendas y, mientras, seguimos la caza de historias y documentación. Además, aprovechamos otros viajes de trabajo a Ghana o Marruecos para acumular piezas, elaboradas por distintas personas y en distintos momentos.
P. Para ese tipo de método tener tiempo es clave.
R. Eso dice mucha gente, que tenemos mucha suerte en la sección Planeta Futuro, porque tenemos tiempo para hacer las cosas. Es verdad que la precariedad en el periodismo existe, que las prisas y la presión por publicar son altas, pero también es verdad que la planificación es fundamental, y que podríamos hacer cosas mucho más ambiciosas si planificamos y nos organizamos.
“Son fundamentales la imaginación, la libertad y la valentía. Ensayo, error. Hay que intentar cosas, algunas salen mejor y otras peor”
P. Para innovar, aparte de tiempo, ¿qué otros recursos son esenciales?
R. Es una suma de factores, pero destacaría la humildad: al lector hay que ganárselo, y hay que ganárselo con el pico y la pala. Hay que trabajar duro para hacer atractivos temas que parecen áridos a primera vista. Hay reportajes que, por naturaleza, son muy atractivos, pero otros, como los temas que tratamos (enfermedades olvidadas, los pobres entre los pobres), que no suelen interesar tanto. Por eso, tengo muy presente la innovación en los formatos y en la metodología. Para nosotros la innovación es el proceso, el cómo lo hacemos.
Las periodistas Patricia Blanco, Ana Carbajosa y Beatriz Lecumberri, parte del equipo de Planeta Futuro. Carlos Rosillo
P. ¿Cómo se plasma ese método en el día a día?
R. Por ejemplo, para el 8 de marzo hicimos un tema con tres cómics, pensando en cómo afecta a las mujeres de manera desproporcionada el recorte de la ayuda humanitaria. Comprobamos que esto sucede en Afganistán, Nigeria y Colombia. Busqué reporteras locales que nos contaron la historia de una persona afectada por el recorte. Cada uno de esos relatos los ha ilustrado una cuarta mujer, una ilustradora iraní. Podría haberse resuelto con un texto básico… pero lo hicimos así para llegar a un público diferente y de otra manera, más atractiva, y probablemente más joven.
P. Antes mencionó que hay otros factores para innovar y sorprender al lector.
R. Para mí son fundamentales la imaginación, la libertad y la valentía. Ensayo, error. Hay que intentar cosas, algunas salen mejor y otras peor. En este momento de competencia tan feroz por la atención del lector hay que trabajar mucho para pensar cómo se presentan las cosas y cómo vas a captar esa atención.
“Llegué a Planeta Futuro con un mantra: menos es más. Hemos reducido producción y aumentado la audiencia”
P. Parece que los medios van en la dirección contraria con una producción desmedida.
R. Desde que asumí la tarea de coordinación llegué con un mantra: “Menos es más, menos es más, menos es más”. En Planeta Futuro sí hemos reducido la producción y además hemos aumentado la audiencia. Hacemos menos, pero nos leen más, que era mi objetivo desde el principio. ¿Por qué? Porque si haces menos, el equipo tiene más capacidad de dedicar tiempo a las historias, hacerlas más cuidadas, darles una vuelta, pensar en otros formatos. A veces funciona y a veces no, pero la churrería de temas, coloquialmente, no lleva a ningún lado.
P. Lo malo es que ahora la inteligencia artificial pone al alcance de todos la capacidad de producir más rápido, a menos coste. ¿Ve como un riesgo la IA, que pueda acelerar la producción periodística de peor calidad?
R. No necesariamente. La controlamos nosotros también, y nosotros decidimos qué uso queremos darle. La IA puede ser una gran aliada para profundizar en temas, para manejar cantidades inmensas de datos, para hacer investigaciones de fondo y de mayor impacto. Se puede utilizar para hacer textos como churros, sí, pero también para hacer temas de mayor profundidad.

“La IA puede ser una gran aliada precisamente para profundizar en temas, para hacer mejores investigaciones. No para hacer textos como churros”
P. El problema es que pone al alcance de cualquiera la producción de contenido resultón, pero de poca calidad.
R. Precisamente por eso, frente a la uniformidad o la producción en masa de la IA, saber diferenciarse es clave, y es lo que va a hacer que tus lectores sean fieles. Hace unos años entrevisté al editor fundador de ProPublica, Paul Steiger. Cuando le pregunté cuál era la historia más importante que había hecho, me dijo: “La más importante es la que no he publicado”. Dejar de publicar asuntos sin contrastar o dudosos, eso es de lo que más orgulloso estaba. A mí me pasa lo mismo cuando pienso: “Menos mal que no publiqué eso”.
P. Como ProPublica, Planeta Futuro es una iniciativa de periodismo de interés público apoyado por filantropía, gracias a los acuerdos de colaboración con fundaciones sin ánimo de lucro. ¿Cómo son las tripas de esta sección?
R. Planeta Futuro tiene ahora un equipo de cuatro personas en Madrid, una becaria, y yo, que estoy en Londres. Además de esa plantilla, contamos con una red de colaboradores. Cuando empecé hace casi cuatro años, me propuse, aparte de la innovación metodológica, un proceso de descolonización de la redacción. Los colaboradores en África nos venden las historias con su mirada. Queremos que las voces sean africanas, que los expertos sean africanos, y que las mujeres tengan un papel fundamental tanto a la hora de ser citadas como a la hora de elaborar reportajes.
P. ¿Cómo miden el retorno y el impacto que pide la fundación que financia la sección?
R. Reflexionamos mucho sobre el impacto del trabajo. No se trata de que las informaciones vengan dictadas por el impacto que vayan a tener, pero sí somos muy conscientes, porque trabajamos en zonas donde la gente se juega la vida, que tienes que tener muy claro si expones o no a la persona que entrevistas, si se la identifica o no, si va con foto o sin foto, con qué tipo de organizaciones hablas. Es decir, un periodismo responsable a todos los niveles. Eso forma parte de nuestro ADN.

P. ¿Existe presión editorial desde la Fundación Gates?
R. Nuestro mandato es atender temas de desarrollo del sur global. A partir de ahí, nadie nos dice lo que tenemos que hacer. Desde la independencia editorial, no podríamos aceptar que nadie nos dictara nada. Este tipo de colaboraciones con fundaciones y medios son hoy la norma en todo el mundo. The Guardian, Associated Press, etc. Esto es ya el día a día de las organizaciones periodísticas. Es lo que llamamos la muralla china: no pueden interferir en el contenido editorial.
P. La confianza en los medios está por los suelos, especialmente entre las nuevas generaciones. ¿Cómo se afronta este reto desde El País?
R. Las encuestas reflejan lo que los anglosajones llaman news avoidance: la gente lee menos noticias, eso está claro. ¿Cómo se afronta? Con el rigor: haciendo periodismo serio, con datos, de verdad; haciendo que el poder rinda cuentas. El ADN del periodismo no cambia, pero, como decíamos al principio, hay que trabajar mucho en los formatos y en cómo se presenta. Hay que estar donde están los lectores. No podemos quedarnos en un pedestal publicando historias áridas, poco atractivas, y decir: “Aquí estamos haciendo cosas muy importantes; si quieres lo lees, y si no, no”.
“No podemos quedarnos en un pedestal publicando historias áridas, poco atractivas”
P. ¿Cómo se materializa esa actitud en el día a día?
R. En Planeta Futuro, por ejemplo, aparte de lo ya comentado, hacemos explainers en TikTok: a lo mejor hacemos un tema que tiene 4.000 visitas y un explainer que tiene un millón y medio de visualizaciones. Tocamos todos los palos. En el proyecto que ha ganado el premio hicimos comunicación a través de un canal de WhatsApp, newsletter, podcast, papel impreso, multimedia en la web, presentaciones en colegios. Luego, en cuanto al impacto, empezamos a enterarnos de que en los grupos de WhatsApp de padres circulaba, de que los niños hacían presentaciones con murales.

P. Es la humildad para empatizar con el lector que mencionaba al principio.
R. Estar donde está la gente. No podemos esperar que los lectores vengan a nosotros. Nuestra obligación en esta época, que es incluso política, democrática, es llevar información veraz y rigurosa a los lectores. Por un lado lo tenemos mucho más difícil que antes, pero por otro tenemos un montón de herramientas tecnológicas que lo facilitan. Utilicémoslas.
“El periodismo español es demasiado histérico: hay que estar todo el rato a lo último, como si fuera el fin del mundo. Y si todo es muy importante, nada es importante”
P. ¿Qué podemos aprender del modo en que se hace periodismo en esos países donde ha trabajado como corresponsal, que no estamos haciendo en España?
R. Reducir la hiperproducción. Ellos producen menos, invariablemente. El periodismo español es histérico: hay que estar todo el rato a lo último, como si fuera el fin del mundo. Y si todo es muy importante, nada es importante. Somos muy exagerados y nos sumamos a la histeria sin poner pausa y medida.

P. Y el lector ya está saturado de noticias.
R. La hiperproducción significa que se gastan muchos recursos: gente editando, cortando fotos, redactando. Pero, además, tiene un efecto disuasorio para el lector. Solo quiere que le contemos en una pieza bien escrita, con las fuentes necesarias, lo que está pasando. No se puede abusar de su tiempo. En esto la prensa extranjera es mucho más razonable.
P. ¿Y no es paradójico que eso lo hagamos desde España, con una industria más débil?
R. No es cierto. Yo he trabajado para The Guardian, y la mesa de internacional tiene mucha menos gente. No es una cuestión de recursos: es de organización y de cultura laboral. Vamos a interrogarnos sobre lo que hacemos, porque a veces trabajamos de una manera muy automática. Además, reducir el volumen significa también que la salud mental de los profesionales es infinitamente mejor.