Diez años después: cómo ha evolucionado la innovación en el periodismo español
Hace ya 12 años, la filtración del Innovation Report de The New York Times supuso una sacudida para el periodismo. Por primera vez, un gran medio tradicional reconocía que debía repensarse profundamente para sobrevivir en un entorno dominado por la transformación digital. En ese contexto, el Ranking de Innovación Periodística 2014 de la Universidad Miguel Hernández nació con un objetivo ambicioso: poner orden a un concepto difuso y establecer criterios para identificar qué significaba realmente innovar en periodismo.
La reedición de este ranking ha sido publicada recientemente en la revista Communication & Society. Abarca el periodo 2015-2023, y no se limita a actualizar nombres o posiciones. Su principal valor reside en ofrecer una mirada longitudinal que permite entender cómo ha evolucionado la innovación en el ecosistema mediático español a lo largo de una década.
La investigación muestra que la innovación ha pasado de los márgenes al centro de la industria, y hoy la lideran medios tradicionales y nativos digitales consolidados. Ya no es algo experimental, sino más estratégico. De cualquier forma, predominan los cambios incrementales y buena parte de los cambios se concentran en la distribución y los modelos de negocio. La tecnología mantiene su importancia, aunque no lo explica todo.

Metodología: cómo se mide la innovación y qué cambia respecto a 2014
El estudio reciente mantiene la base metodológica del ranking original. La identificación de la muestra de las 20 iniciativas periodísticas más innovadoras parte de un panel de expertos que combina perfiles profesionales y académicos, cuyas aportaciones se cruzan con criterios de relevancia profesional y social. A partir de ahí, se desarrolla un análisis de las innovaciones implementadas por cada medio, complementado con entrevistas y revisión documental.
No obstante, se introducen ajustes para adaptarse al nuevo contexto. Por un lado, se adopta un enfoque longitudinal, que permite no solo identificar qué medios innovan ahora, sino también observar cómo ha evolucionado la innovación. Por otro, se ajusta el peso de la relevancia social en la selección de las iniciativas para evitar que factores como el número de seguidores en redes distorsionen los resultados. Además, se hace un mayor esfuerzo por detectar innovaciones internas menos visibles, a través de entrevistas con responsables de los medios.
En total, se identifican más de 400 innovaciones, de las que finalmente se analizan 264, clasificadas según su grado, el área en la que se producen y su relación con la tecnología. La cantidad y el grado de las innovaciones adoptadas determina la posición de los medios en el ranking final. Sin embargo, el objetivo no es tanto medir el impacto de cada caso como trazar una visión de conjunto que permita entender tendencias y cambios en el sector.
El grado de la innovación: predominio de lo incremental
Uno de los hallazgos más consistentes del estudio es el predominio de la innovación incremental. Cerca del 90% de las 264 innovaciones analizadas corresponden a este tipo, lo que indica que el cambio en el periodismo no se produce, en general, a través de grandes rupturas, sino mediante ajustes continuos que mejoran procesos, productos y estrategias.

Este patrón no es nuevo. La mitad de los medios del ranking no presenta ninguna innovación radical, una proporción prácticamente idéntica a la del ranking de 2014, lo que apunta a una cierta continuidad en la forma en que se innova en el sector.
Las innovaciones radicales tienden a concentrarse en ámbitos específicos como la comercialización. Aquí se concentran algunos de los cambios más profundos del periodo, como el desarrollo del branded content, que transformó en su día el mercado publicitario, o la implantación y evolución de los modelos de suscripción y muros de pago, cada vez más apoyados en sistemas algorítmicos.
En el extremo contrario se sitúa la organización, que es el área con menor presencia de innovaciones radicales. En este caso, los cambios tienen más que ver con la gestión de los equipos, la estructura de las redacciones o la incorporación de nuevos perfiles, lo que se traduce en transformaciones más graduales.
Las áreas de innovación: distribución y negocio como prioridades
El análisis por áreas revela las prioridades del sector. La distribución se sitúa como el ámbito con mayor número de innovaciones, seguida de la producción, la organización y, paradójicamente en último lugar, la comercialización. Este dato refleja que el reto principal del periodismo no es únicamente generar buen contenido, sino lograr que llegue de manera eficaz a las audiencias.

La proliferación de formatos como newsletters, podcasts o contenidos adaptados a múltiples dispositivos, como los asistentes de voz, responde a esta lógica. Los medios han asumido que operan en un entorno intermediado por plataformas, donde la visibilidad y la accesibilidad son factores críticos.
En paralelo, la producción también sigue siendo un espacio relevante, especialmente con la consolidación de proyectos de verificación como Maldita o Newtral, pero también debido a avances como la automatización de contenidos, el uso de inteligencia artificial o la experimentación con nuevos formatos narrativos.
Aunque menos numerosos, la reorganización de equipos, la incorporación de perfiles tecnológicos o la creación de unidades específicas muestran cambios en la forma de trabajar, y la diversificación de las vías de ingresos evidencian los esfuerzos por repensar los modelos de negocio.
Dependencia tecnológica: entre la innovación y la subordinación
La tecnología desempeña un papel central en la innovación periodística, pero su peso no es absoluto. El estudio muestra que, pese a la asociación mental casi inevitable entre tecnología e innovación, el 40% de los cambios no tienen nada que ver con avances técnicos. Este equilibrio pone de manifiesto que innovar no implica necesariamente introducir nuevas herramientas, sino también transformar procesos, estructuras organizativas o enfoques editoriales.
Sin embargo, el análisis revela una cuestión clave: la dependencia tecnológica de los medios respecto a actores externos. Las innovaciones basadas en desarrollos ajenos superan ligeramente a las propias, lo que indica que gran parte de la transformación del sector se apoya en plataformas y tecnologías externas. Se trata de un proceso conocido en la literatura como plataformización, que plantea un desafío estratégico: la dependencia. La innovación, en este contexto, no solo es una cuestión de creatividad, sino también de control tecnológico.

Solo algunos medios, como El Confidencial, Civio y Diari ARA, destacan por presentar más desarrollos propios que ajenos, aunque también resultan llamativas otras innovaciones de gran calado realizadas con tecnología propia, como los chatbots y las herramientas de búsqueda de narrativas desinformadoras de Maldita.
Los medios: consolidación, dificultades y nuevos actores
El ranking dibuja un ecosistema heterogéneo en el que conviven medios tradicionales, nativos digitales, proyectos especializados y nuevas iniciativas. Sin embargo, la principal diferencia con respecto a 2014 es el protagonismo de los medios consolidados, cuya presencia antes era mínima. Mientras que en la anterior edición la innovación procedía de los márgenes de la industria, ahora los grandes han asumido la innovación como parte de su estrategia estructural.
Este cambio está estrechamente vinculado a la disponibilidad de recursos. Estas empresas cuentan con mayor capacidad para combinar la explotación de su negocio actual con la exploración de nuevas oportunidades. No obstante, esto no garantiza la continuidad. De hecho, solo cuatro iniciativas repiten respecto al ranking anterior, lo que evidencia la dificultad de mantenerse como referente de innovación a lo largo del tiempo.
Además, destaca la irrupción de los verificadores como Maldita y Newtral, cuya presencia en los primeros puestos refleja la importancia creciente de la lucha contra la desinformación. Su aparición no solo introduce nuevas prácticas, sino que representa una innovación en sí misma dentro del ecosistema periodístico.
En conjunto, el estudio muestra que la innovación ha dejado de ser un fenómeno puntual para convertirse en una dinámica estructural. No se trata de alcanzar una meta concreta, sino de sostener un proceso continuo de adaptación. En un entorno marcado por la incertidumbre, la capacidad de innovar de forma constante se ha convertido en el principal activo del periodismo contemporáneo.
Este artículo forma parte del proyecto “Cultura organizacional e innovación en el periodismo: exploración, evaluación e intervención hacia un ecosistema mediático sostenible” (Novacult), financiado por el Ministerio de Innovación, Ciencia y Universidades (PID2022-138078OB-I00) y por FEDER, UE.